La relación entre alimentación y trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) despierta muchas preguntas en familias y personas adultas. Una revisión publicada en 2023 examinó estudios recientes sobre nutrientes, suplementos, patrones de alimentación, probióticos y dietas de eliminación. Su conclusión principal es clara: la evidencia disponible no permite recomendar una estrategia nutricional única para todas las personas con TDAH.

Algunos estudios observacionales han encontrado asociaciones entre síntomas de TDAH y niveles de minerales como magnesio, hierro o zinc, así como vitamina D. Sin embargo, una asociación no demuestra que una deficiencia cause TDAH ni que suplementar mejore los síntomas en todas las personas. Los resultados de los ensayos con estos nutrientes son limitados, variables y, en varios casos, de calidad baja o muy baja.

Los suplementos de omega-3 también han sido ampliamente estudiados, pero los resultados no son consistentes. La revisión señala que los posibles efectos sobre los síntomas centrales del TDAH parecen marginales o inexistentes en el conjunto de la evidencia disponible. Además, plantea que la respuesta podría depender del estado nutricional previo, algo que todavía requiere investigación.

Respecto de la alimentación cotidiana, varios estudios relacionan una mayor adherencia a patrones con verduras, frutas, legumbres, granos integrales, frutos secos, pescado y otros alimentos poco procesados con menor presencia de síntomas o diagnóstico de TDAH. Aun así, estos estudios no permiten establecer causalidad. También es posible que los síntomas de TDAH influyan en la calidad de la alimentación, y que intervengan otros factores de estilo de vida, como el sueño, la actividad física o el uso de pantallas.

Una línea que sigue siendo de interés es la dieta de pocos alimentos, también llamada oligoantigénica o de eliminación. Consiste en retirar temporalmente muchos alimentos y reintroducirlos de manera gradual para identificar reacciones individuales; algunos estudios reportados en la revisión observaron mejorías en un grupo de niños. Por ser una estrategia restrictiva y porque todavía se necesitan estudios más robustos, no debe entenderse como una solución general ni realizarse sin acompañamiento profesional capacitado.

En síntesis, la alimentación puede ser una parte relevante del bienestar general, pero no reemplaza una evaluación ni un tratamiento integral cuando estos son necesarios. Observar hábitos, contexto familiar y posibles cambios en la conducta puede aportar información valiosa. Si existen dudas sobre alimentación, suplementos o restricciones de alimentos en el contexto de TDAH, conversar con un profesional de salud puede ayudar a tomar decisiones cuidadosas y adecuadas a cada caso.

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